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Mi esposa y yo decidimos ir de fiesta a un asadero un domingo, fuimos invitados por un amigo de la infancia que siempre organiza fiestas asi. Habia mucha gente conocida, matrimonios, parejas y muchos solteros en busca de chicas con las que tener sexo. Pasaron las horas, mi esposa estaba muy borracha y no la veia por ningun sitio, me habia olvidado de todo, el alcohol habia hecho mella en mi y estaba con mis amigos riendome y pasandolo bien. Decidimos ir entre todos a buscar a mi mujer en la casa, suponiamos que se encontraba dentro. Despues de buscarla durante un rato, entramos en una habitacion y vimos a una pareja en la cama follando, mi sorpresa fue cuando vimos a mi esposa con otro desconocido en la cama comiendole el pene, no sabia como reaccionar, pero todos los chicos miraban atentamente, muy calientes, ninguno parecia importarle en absoluto que se tratara de mi esposa, mientras ella lo pasaba bien totalmente descontrolada, todos observaban atententamente, y a ella parecia gustarle que la observaran, no le importaba en absoluto que estuviera alli. Miraba atentamente sin saber como reaccionar mientras ese chico extraño la tocaba. Su mano acariciaba toda su piel como si hubiera pasado mucho tiempo sin estar con una mujer, la deslizaba lentamente hasta llegar a sus grandes pechos, mientras tanto mi esposa gemia del placer, sentia como su mano rozaba su coño, los dos desnudos empezaron a follar, ella mientras era penetrada se tocaba y miraba a todos los hombres que tenia a su alrededor, incluso me miraba con cara de viciosa lo que parecia ponerla aun mas cachonda. Pronto llego al orgasmo, disfrutaba como la mejor, habia llegado posiblemente al mejor orgasmo de su vida y eso marcaba el principio del fin de nuestra relacion, nada mas hipócrita ya que a partir de ahi cada vez que practicaba sexo con una mujer pensaba en ese instante en el que mi esposa era follada por otro hombre.